Mi parto en casa

Desde antes de embarazarme sabía que quería un parto en casa y los relatos de las mujeres que experimentaron el parto domiciliario acabaron de convencerme dándome mucha confianza en mi cuerpo y en mi bebé. Hoy quiero compartir con ustedes el nacimiento de mi hija el pasado 29 de mayo, espero les sirva como sus relatos me sirvieron a mi.

Las contracciones empezaron el día 28 de Mayo por la mañana. Estaba en la semana 40. Desde la semana 19 tenía contracciones varias veces al día, pero esta fue diferente. Fue más intensa y me tuve que recargar para acompañarla. Mau se fue a trabajar y estuve así toda la mañana, haciendo aseo en la casa, moviendo cosas, sentía que la maquina ya había arrancado y no había marcha atrás. Junto con la señora que me ayuda, movimos la cama y los muebles del cuarto de mi bebé para poder poner la alberca. Mau regresó como a las 6 pm y Alina, mi doula llegó poco después. Fuimos a caminar en la calle y las contracciones se pusieron más fuertes, intensas y seguidas. Ahora si ya era seguro. Regresamos a la casa y estuvimos platicando en la pelota por un rato. Revisábamos el corazón del bebe cada media hora y todo estaba bien. Conforme iba pasando el tiempo las contracciones eran más fuertes y me tenía que recargar en la pared. Alina me hacía masaje en la parte baja de la espalda. Nedjma, mi amiga llegó como a la 1am de Puebla. A las 2 am llegó Yolanda, la partera. Sentía que ya estaba bien dilatada pues las contracciones eran muy intensas y seguidas desde hace 7 horas. Cuando me revisó Yolanda, yo pensé que estaba en 5 cm por lo menos, cuando vi que le costaba trabajo ver qué pasaba sentí que las cosas no iban como lo pensaba. En este momento me sentí desanimada, después de 7 horas todavía no había avanzado nada!!!

Yolanda, Alina y Mau se fueron a descansar un rato mientras Nedjma se quedaba conmigo haciéndome pasar las contracciones una por una en la oscuridad del cuarto de Léa. No me podía acostar ni descansar un solo segundo. A las 5 am, por fin tenía 3 cm de dilatación. Me sentí muy bien, con mucha fuerza para seguir. Después me propusieron entrar a la alberca con unos 5 cm de dilatación. Estuvo rica el agua, ya no sentía el peso de mi panza. No me acuerdo cuanto tiempo estuve ahí. Recuerdo que constantemente Alina me daba agua con miel para darme fuerza y que todo el mundo hacia vocalizaciones conmigo para ayudarme.

En algún momento pensaron que no avanzaba suficientemente rápido y que tal vez sería mejor ir al hospital. Sentí un poco de estrés de parte de Mau que no recordaba donde había dejado la bolsa por si teníamos que ir. De mi lado, yo me sentía bien, cansada pero bien y en confianza. Finalmente, después de otra revisión decidimos que podíamos quedarnos si yo lo deseaba. En mi cabeza nunca me imagine salir de la casa, entrar al coche, estar con contracciones en la vida real; no quería salir de mi mundo.

Tenía dolores en las piernas porque una sola posición me alivianaba y me obligada a tener las piernas dobladas por horas. Durante todas las contracciones, el cojín de semillas calientes me ayudaba muchísimo, la sensación de calor era muy rica en la espalda baja y en mi panza. En la tarde, por fin me dijeron que tenía 10 cm y que solo faltaba que bajara el bebé. En ningún momento se rompió la fuente. Cuando entre al agua la segunda vez empecé a sentir las ganas de pujar. Eran contracciones ‘ricas’. No me molestaban, al contrario, sentía mucho alivio al pujar. En este momento recuerdo haber tenido un poco de miedo, podía sentir la cabeza a través de mi piel y pense que nunca iba a pasar. Creo que me detuve un rato y que Alina me recordó dejar fluir, y pujar con el diafragma. El agua ya no estaba tan caliente y no quería sentir más calor así que decidí salir y al momento de levantar la pierna sentí que el bebé iba a salir, me pasaron rápido a mi cama y en unos minutos bebé L. salió. Mau, agarró al bebé y me la dio. Vimos que era niña, ¡qué sorpresa! Bebé L. estuvo unos minutos en mi pecho y rápidamente empecé a sentir contracciones de nuevo y sobre todo sentía un líquido entre mis piernas. Me imagine que era la famosísima hemorragia de la cual tenía miedo. Mau tomo a L. y todas se encargaron de mi. Creo que fue el peor momento. De verdad, esto si duele, yo lloraba, me quejaba y no se podía hacer nada para alivianar el dolor que sentía cada vez que me metían una gaza para absorber la sangre. Las parteras actuaron increíble y en menos de una hora ya estaba fuera de peligro. Por fin pudimos disfrutar de este momento. El ambiente en la casa era padrísimo, Alina cocinó una rica sopa para todos y nos quedamos platicando.

Con mi experiencia quiero compartirles que el parto en casa es muy seguro siempre y cuando las parteras que las van a acompañas sean profesionales formadas y capacitadas para atender a este tipo de partos. La hemorragia post parto es algo temido por los ginecólogos y las madres pero hoy en día si una madre llega a fallecer por hemorragia es porque no fue atendida correctamente. No es tan frecuente que una hemorragia ocurra pero puede suceder después de un parto largo con contracciones intensas debido a que el útero este muy cansado y tarde un poco en retomar su tamaño original o que se quede un pedacito de placenta en el mismo.

Si tuviera que cambiar algo de esta experiencia sería recibir una anestesia al momento de curar la hemorragia ya que pienso que el dolor en este momento no tiene significado. Por otra parte, retrasaría también las visitas porque nuestra familia llegó antes de que pudiera bañarme. Tenía miedo de desmayarme en la regadera y no pude dejar la puerta abierta, pues el departamento era chiquito y ya no estábamos en la intimidad. La primera semana fue muy difícil para mí. Me sentía muy débil debido a la importante pérdida de sangre, no podía sentarme correctamente sin que me doliera la entrepierna y lo único que quería era estar descansando con mi bebe en mi pecho, disfrutar de estos momentos que no tuve después del nacimiento. Creo que a veces las visitas se enfocan en el bebé recién nacido y quieren abrazarlo largos ratos, lo que es normal, pero se olvidan de la mamá, de sus emociones y su experiencia en el parto. Les prometo preparar un post con recomendaciones para las visitas.

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