Los riegos del uso de la oxitocina sintética: lo que debes de saber para tu parto

En 2017, se cumple 5 años de la existencia del Colegio Nacional de Matronas de Francia. El Colegio ha permitido cambiar la profesión  al darles más responsabilidades a las parteras. Hoy, pueden dar  al embarazo, hacer prevención ginecológica, detectar cáncer de seno o informar sobre anticoncepción. Por lo tanto, su campo de acción se ha expendido muchísimo y ya no tiene nada que ver con únicamente asistir al ginecólogo durante los partos. Pero todavía había una parte para la cual no tenían acceso: la investigación y los estudios cientificos. Un nuevo paso se dio en 2016 con la primera publicación de las guías clínicas de la Escuela Nacional de Matronas de Francia. Hoy en día, la investigación y las recomendaciones van en aumento.

La oxitocina es una hormona segregada naturalmente por la mujer embarazada durante el parto y durante la lactancia. Actúa sobre el músculo uterino para estimular las contracciones durante el parto y después para expulsar la placenta. Sin embargo, esta hormona se puede inhibir fácilmente cuando la madre está estresada, tiene miedo o dolor.  Al contrario, la oscuridad, la tranquilidad, y un buen acompañamiento permite al cuerpo segregarla. Según Michel Odent, la oxitocina es la hormona del Amor y se segrega en ámbitos amorosos y respetuosos.

La oxitocina sintética es la síntesis de la oxitocina natural y fue lanzado en el mercado por las autoridades médicas en 1970 (en Francia). Se recomienda su uso especialmente cuando las contracciones uterinas son insuficientes y durante las cirugías obstétricas. En estos casos, la oxitocina es altamente recomendado por los médicos.

Sin embargo, su uso se ha vuelto muy común, incluso cuando el trabajo de parto de la mujer empezó de forma espontánea. Según una encuesta perinatal en el 2010, el 64% de las mujeres francesas en trabajo de parto reciben oxitocina sintética.

Una de las primeras investigaciones realizada  fue acerca del uso de la hormona sintética oxitocina durante el trabajo de parto y parto. Este informe publicado en el 2016 por el INSERM (Instituto Nacional de la Salud e Investigación Médica), estudió el 20% de los partos en Francia.

Este último muestra que la oxitocina multiplica por 1,8 el riesgo de hemorragia grave y este riesgo aumenta proporcionalmente a la dosis administrada durante el parto.

Según el Inserm, este medicamento también tiene efectos secundarios como el aumento del riesgo de hemorragia de posparto severa.
Además, es muy común que cuando se realiza una inyección de oxitocina, las contracciones se vuelvan mucho más dolorosas, más frecuentes, menos manejables por métodos naturales. Muchas madres piden la epidural en este momento. En este momento puede empezar el efecto bola de nieve: es decir que se van haciendo cada vez más intervenciones hasta terminar en cesárea o parto medicalizado. Esta imagen ilustra perfectamente todas las intervenciones que derivan del simple uso de la oxitocina ya sea por una inducción de parto o por una conducción.

Recuerda que aquí no criticamos los casos en que es necesario usarla (deberían de ser muy pocos si todas las mujeres pudieran estar acompañadas, mover en libertad, parir en la posición que deseen) sino que cuestionamos su uso rutinario en parto que NO lo necesitan.

Finalmente, en su publicación, el Colegio Nacional de Matronas dice “no queremos desmedicalizar los partos sino mejor prescribir la dosis correcta en el momento adecuado.”  

No hace falta decir que ahí algo está mal: ¿cómo que no desmedicalizar? Para empezar, el parto no debería ser un acto medicalizado de forma rutinaria, sino únicamente cuando lo necesita. Pero bueno, veamos este informe un paso de hormiga hacía menos intervenciones innecesarias.

El trabajo del Colegio Nacional de Matronas de Francia en la oxitocina concluye con algunas recomendaciones para su uso. Ellas pusieron énfasis en la atención que deben tener los médicos en las etapas del parto.

  • En la primera etapa del parto, la oxitocina no se debe administrar antes de un 6cm de expansión.
  • Y en la segunda etapa del parto, es necesario esperar una hora que el bebé salga a sí mismo antes de administrar oxitocina. Sin embargo, su uso se recomienda después de 2 horas para evitar algunos riesgos maternos.
  • También se afirma en el informe que la epidural no es una indicación para el uso rutinario de la oxitocina en el sentido de que la epidural no limita tanto la oxitocina natural que puede ser suficiente para el parto.

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