Episiotomía de rutina y violación de derechos

 

 

Desde hace varios días estoy viendo en las redes un artículo sobre la historia de una mujer que demandó al ginecólogo que la atendió por hacerle una episiotomía sin su consentimiento. (La episiotomía es una inscisión quirúrgica que se realiza entre el ano y la vagina para ayudar a sacar al bebé).

En el video que pueden ver aquí  (cuidado almas sensibles) podemos observar a Kelly, una madre de 27 años acostada en la camilla, en una posición nada óptima, preparándose para un pujo dirigido por la enfermera. Vemos que después de dos intentos de pujo el doctor prepara tranquilamente sus tijeras y anuncia “voy a hacer una episiotomía ahora” a lo cual Kelly contesta “¿por qué? ni siquiera hemos intentado “. El doctor le dice que ha estado pujando y no sale la cabeza del bebé porque no hay espacio para que salga y que si no, se puede regresar a Kentucky (probablemente de donde viene). Se escucha claramente la mujer decirle “No, no me cortes” cuando ve al doctor acercarse nuevamente con las tijeras. La enfermera y la mamá de Kelly apoyan al doctor y tratan de convencerla. En la siguiente contracción se realiza finalmente la episiotomía sin el consentimiento de la madre.

Unos meses después del nacimiento de su hijo, Kelly trató de entender lo que sucedió escribiendo al hospital para tener respuestas. Nunca pudo tenerlas, solo le dijeron que lo tenía que dejar pasar en algún momento. Decidió llevar el caso más lejos y busco un abogado para defenderla. Pero una vez más, se encontró frente a una negación. Según ellos, no había caso que defender aquí ya que ella y su bebé estaban sanos y salvos. Lo que había pasado durante el nacimiento no importaba. Cortaron doce veces la vagina de Kelly, innecesariamente, sin su consentimiento, violaron sus derechos y ningún abogado querían defenderla. ¿Por qué? Una mujer, aunque esté en trabajo de parto, tiene derecho a estar informada y estar de acuerdo con lo que se le va a realizar. Una mujer puede negarse a cualquier intervención.

Kelly no es la única mujer en haber pasado por esta violación. Según el estudio Childbirth Connection’s Listening to Mothers Survey III realizado en el 2013, 6 de cada 10 episiotomías practicadas se hicieron sin consentimiento de las mujeres.

¿Entonces, yo me pregunto, cuántas mujeres de México habrán pasado por eso? ¿A cuantas mujeres se les han negado sus derechos durante el trabajo de parto? Compártannos sus experiencias, esto es una revolución y nos toca a nosotras luchar para que esto deje de suceder.

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