Hoy cumplo un año. Un año como mamá. Ha sido un año con emociones que hasta ignoraba que existían. Cuando estaba embarazada solo me enfocaba en el parto y después me di cuenta que fue lo más fácil por lo cual pase desde que ha nacido mi bebé.

1. La cuarentena es complicada

Cuando estaba embarazada, todos se preocupaban por mí y el día en que nació mi bebé, todos se preocuparon por ella. Yo, la madre, que preste mi cuerpo durante nueve meses tenía que estar bien. Tenía que esforzarme en estar presente en las reuniones familiares con la sonrisa en la cara y un fuerte dolor en la entrepierna. Tenía que ver a mi bebé pasar de brazos en brazos sin regresar al calor de los míos. Tenía que compartirla, porque así parece que se debe de hacer cuando llega un nuevo ser al mundo, tenía que cumplir con lo que siempre se había hecho sin que nadie me pidiera mi opinión. Porque si alguien me hubiera preguntado en este momento como me sentía, eso es lo que hubiera contestado: hace unos días estuve 24 horas de parto con contracciones sin pausas, tuve una fuerte hemorragia que me impidió tener el contacto piel con piel con el que soñaba tanto. No duermo más de dos horas seguidas y me arde hasta llorar cuando hago pipi porque tuve un pequeño desgarre. Me siento de ladito en una silla ya que tengo dolor en la entrepierna (¿se acuerdan que acaba de pasar una cabeza por ahí?) y nadie se preocupa por ofrecerme el sillón cómodo. La lactancia me está yendo fatal y cada vez que me puedo acercar a mi bebé me lo quitan de los brazos. Lo único que quiero es estar en la intimidad de mi cama, sin camiseta, mi bebé contra mi pecho respirando el olor de mi leche. Y eso, a nadie le importa. Estoy aquí, sentada, con sentimientos encontrados.

2. Recibirás todo tipo de consejos

Yo siempre he sido muy independiente, vivo sola, a más de 9000 km de distancia de mi familia desde que tengo vente años. Hace mucho tiempo que no tengo que dar explicaciones de lo que hago a nadie, pero el día en que nació mi hija, mi vida se volvió del dominio público. Cuando tienes un bebé, la gente piensa que te puede dar todo tipo de consejos, críticas y comentarios sin que los hayas pedido. Tanto los familiares, las amigas, las desconocidas en la calle, los que tienen hijos como los que no, sueltan a lo largo del día los famosos: “deberías de, yo a mis hijos, yo que tú, así no…”. Al principio no sabía cómo reaccionar, luego trate de no hacer caso pero hoy, cumplo un año de ser mamá y no quiero seguir así. Si la maternidad es complicada, recibir críticas en vez de apoyo y ánimos no lo hace más fácil. Entiendo que mi hija no solo es una hija sino también una nieta, una sobrina, una prima. ¿Pero, eso justifica que todos opinen en como se debe de criar? La maternidad me enseñó a establecer limites, dar a respetar mi espacio y que el respeto empieza en casa. Si quiero que mi hija respete a su prójimo y sea respetada, la mejor manera para hacerlo es que me dé a respetar a mí misma.

3. Deberás ser capaz de cuestionarse

Durante todo este año me he cuestionado, he cuestionado la educación que me dieron, la escuela, la sociedad, nuestra relación con los médicos… Me he cuestionado y lo sigo haciendo justamente porque creo que eso es uno de los principales papeles de los papás. Tanto nos quejamos del mundo en el cual vivimos y repetimos los mismos errores siguiendo como borregos lo que dice la televisión, el marketing, la sociedad, tus propios papás, el pediatra. Yo no quiero ser así. Yo quiero ser parte de una generación cambio. Yo quiero ser responsable de la salud y bien estar de mi hija. Este año ha sido muy rico en descubrimientos sobre las opciones que tenemos para criar, educar, enseñar a nuestros hijos. Aprendí que, lo que antes de tener hijos me parecía “normal y obligatorio”, en realidad no lo es. Hablo por ejemplo de: dejar la teta antes de los 6 meses, usar carriola, meter a tu hijo a la guardería lo antes posible para que aprenda a separase de tí. Afortunadamente conocí increibles médicos, pediatras y amigas que me han ayudado a tomar lo que consideramos las mejores decisiones para nuestra hija. 

 

Hoy mi hija cumple un año, está a punto de caminar, aún despierta muchas veces por noche, sigue tomando teta, la sigo cargando mucho y así es como nos gusta. Hoy cumplo un año durante el cual me volví una mujer fuerte con metas muy claras. Hoy, cuando mi hija apagó su vela, celebramos nuestro primer año de amor entre mamá e hija.