Una cesárea espontánea y respetuosa

En noviembre del 2013 decidimos que el mes próximo empezaremos a intentar embarazarnos.

Nos tomamos esta decisión muy en serio, empiezo a comer mas sano que nunca, a hacer un poco mas de ejercicio, no tomar alcohol, en fin, a poner el cuerpo lo mas amigable que se pueda para alojar a un serecito.

El once de enero hacemos la prueba y es positiva, lloramos de alegría, llamo a mi mamá y ella llora aún más. Vamos dando la noticia poco a poco durante los próximos meses y es una epidemia de felicidad.

Estar embarazada, los malestares que lo acompañan la montaña rusa hormonal, y demás, me hace pensar en aquella mentira que escuche tantas veces : estar embarazada es el estado mas maravilloso de la mujer .

Las pataditas, el ultrasonido, la emoción de que pronto seremos papás y que estará aquí, en medio de nosotros una pequeñita creada gracias al amor que nos tenemos, es el sentimiento mas hermoso que he sentido hasta el momento. La sensación física comparada con la emocional son completamente contrarias. El embarazo avanza perfectamente bien, sin complicaciones y mayores malestares que los “normales”.

Prepararse para la llegada de María es toda una aventura. Pintar el cuarto se convierte en una odisea guiada por mi esposo, tan creativo como perfeccionista, logra crear el ambiente que estábamos buscando. Ahora que miro hacia atrás y veo las ganas y la emoción por hacer una habitación que hasta el día de hoy no ha sido usada, al menos no para dormir, me da un poco de risa al vernos como lo que somos, unos papás muy primerizos.

Una de las cosas que siento más hermosas de estar esperando un bebe, es ver como la gente en nuestro entorno se mueve para ayudarnos; ya sea organizando baby showers, preguntando que nos hace falta, regalándonos lo que sus bebés ya no usan, consiguiéndonos estudios médicos a mejor precio, tratándome con más cariño y cuidado de lo habitual, en fin, ver como crece al amor a donde quiera que vamos. No se si todos los embarazos generan algo parecido, pero si es que no, creo que no fue el embarazo en si, fue María, por que ya afuera de la panza sigue moviendo igual a la gente, simplemente hace feliz a cualquier persona que ve, le da amor a todos.

Ya entrados en la semana 40 no pasaba nada, nada de nada, ni dilatación, ni borramiento de cuello uterino, ni contracciones, NADA.

El veintitrés de septiembre a las seis de la manaña llegamos al hospital para inducir con oxitocina y ver si la labor de parto se decide a arrancar.

Segundos después de caer la primera gota de oxitocina siento una contracción y lo que mas me impacta, es ver como María pasa de un lado al otro de la panza de un brinco y se deja de escuchar el corazón. Trato de tranquilizar a mi esposo diciéndole que se movió tanto que seguro el monitor no llega hasta ese lado y el doctor me contradice diciendo: no, eso no pasa. Siento que el mundo se acaba en un segundo, buscan el latido y finalmente lo encuentran, pero a la mitad del ritmo normal y dice el doctor: la tenemos que sacar ahorita, te tengo que operar. En cuestión de minutos estoy en el quirófano con un miedo paralizante, y una parálisis, por la epidural también aterradora, eso de no sentir la mitad del cuerpo es de las peores sensaciones que he sentido en la vida.

Entro en pánico, le suplico al doctor que no me abra, lloro, quiero salir corriendo de ahí y obviamente no puedo, mi esposo me trata de calmar pero tengo mucho miedo de estar despierta mientras me abren. Percibo un aroma extraño en el oxigeno y logro calmarme; empieza la operación.

Escucho un ruido extraño, no lo reconozco, me preguntan ¿quieres ver a tu bebe? Y entiendo que era su llanto. Me la muestran sobre la cortina que cubre mi panza y lo primero que pienso es ¿si es ella? segundos después me contesto a mi misma, ¡si es! ¡Ya la reconocí! reconozco su carita.

El doctor espera unos minutos a que el cordón umbilical deje de latir y después lo corta. Me ponen a mi bebé en el pecho y el miedo regresa, no siento las manos por la anestesia, tengo miedo de que se me caiga, me dicen que eso no es posible, que me la están deteniendo. Me logro calmar y ponerla en mi pecho para que coma un poco. Después de un rato se la llevan y mi esposo se va con ella. El miedo de estar ahí abierta regresa, le pido al doctor que me cierre por favor, termina de cerrarme y de limpiar y me quedo ahí un largo rato, o al menos lo siento muy largo, quiero ver a mi bebe y a mi esposo, quiero ver a mi mamá.

Desde ese momento hasta estar ya en el cuarto con María y Pol, mi esposo, lo tengo borrado, solo recuerdo que el camillero es muy amable y me trata con mucho cuidado, las enfermeras también son muy cariñosas.

Días después. Aunque físicamente me siento apaleada, estoy con un sentimiento mucho mas fuerte que la felicidad, es mas bien como paz, felicidad, amor, tranquilidad, calma e impacto de ver a esa pequeñita en mis brazos. No puedo ni quiero soltarla un segundo, la presto muy poco a las visitas, algunas lo entienden, otras se ofenden, pero nada importa, estoy con mi bebé. Los días que siguen son así, tan difíciles como maravillosos, y poco a poco se van volviendo menos difíciles y mas extraordinarios.

Siete meses después me siento tranquila, de haber tenido una cesárea no planeada, pero respetada, mi plan era un parto en agua y María decidió que así no iba a ser, y bueno, últimamente ella decide todo lo que pasa en mi vida, así que no es raro ver hacia atrás y darme cuenta que desde el primer momento siempre fue así.

Nunca he dudado de que la cesárea fue la mejor decisión en ese momento, y agradezco infinitamente al momento en el que escogí a un doctor pro parto natural, pro parto en agua, por que al ver como está la situación en México de cesáreas innecesarias me quedo en paz de saber que fue una decisión tomada al 100% por necesidad.

 

Enna Román

Abril 2015

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  1. A todos los lectores de Tribu Materna | Tribu Materna

    […] Durante todo mi embarazo estuve leyendo mucho sobre embarazo y crianza, y para el parto tomé un curso psicoprofiláctico. Me consideraba una mujer muy informada. Después de tanto practicar respiraciones, pujidos y relajación, a la hora de la hora me tuvieron que hacer una cesárea de emergencia que salvó muy probablemente la vida de mi bebé. (Detalles completos del día del parto aquí). […]

  2. Ana Laura

    Acabó de tener mi primera hija el pasado 20de abril. Me inducieron al parto por falta de dilatación querían cesaría despues de 12 horas de espera…me trasladé a la sala y si sientes horrible sólo recuerdo que recé para evitar que fuera cesaría… Pasaron como 40min y Alexa nació por parto normal.
    Gracias a Dios y a los doctores sin embargo en ese momento todo cambia y el miedo tu peor enemigo.
    Fue la única bebe de parto en la sala de recuperación… Las otras 5 cesaría

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