Parto Fisiológico: la forma respetuosa de parir

Cuando anuncié a mis amigas que estaba embarazada, todas me preguntaron “¿va a ser por cesárea o por parto natural?” a lo cual yo contestaba que sería parto natural en casa. Uno de los temas de conversación, que tenía con las mujeres, era acerca de sus propios partos y experiencias. Las que no tuvieron cesárea me decían haber tenido un parto natural. Yo estaba fascinada por las historias de partos naturales pues me preparaba para vivir el mío y quería tener tips y consejos para poder acompañar mis contracciones. Pero cuando les hacía más preguntas, me daba cuenta de que sus partos no habían sido muy naturales que digamos: una tuvo epidural, a la otra le dieron oxitocina para acelerar “tantito” las contracciones y a la última la indujeron en la semana 39. Me sonó a todo menos a algo natural. Sin embargo, fueron partos vaginales pues el bebe salió por la vagina.

Creo que es muy importante que todas las mujeres sepan  que un parto vaginal no necesariamente respeta la fisiología. Hoy en día, las mujeres, los doctores, los familiares usan de manera equivocada el término parto natural. Si conocemos las diferencias vamos a poder ser capaces de detectar cuales son los doctores que si apoyan realmente a los partos naturales (osea fisiológicos) y los que no. Empecemos con una definición del parto fisiológico:

Proceso que inicia espontáneamente entre la semana 37 y 42 cumplidas, con las contracciones o la ruptura de la fuente y finaliza con la expulsión del bebé y de la placenta vía vaginal. No requiere intervención médica, uso de analgésicos, administración de oxitocina o cualquier tipo de maniobra para que salga el bebé. Las personas que acompañan a la parturienta se esfuerzan para crear las condiciones ideales que permiten al cuerpo segregar las hormonas necesarias, dejando a la mujer parir, sin tratar de apresurar el nacimiento.  Las intervenciones invasivas como los tactos y el monitoreo fetal se usan de manera moderada y solamente si son necesarios con el fin de no interrumpir el proceso.  Para poder experimentar un parto natural y fisiológico es importante tener libertad de movimientos durante el trabajo de parto, sentirse segura en un ambiente cálido, con luz tenue y sobre todo estar acompañada por profesionales que están dispuestos a respetar la evolución normal del parto, sin aplicar un protocolo definido. Podríamos decir que los partos fisiológicos en su mayoría son partos respetados o humanizados.

De hecho creo que no deberíamos de enfocarnos tanto en tener un parto natural sino en tener un parto respetado. Si el equipo que te acompaña durante el nacimiento de tu hijo respeta el proceso fisiológico del trabajo de parto lo más probable es que tengas un parto natural. Nosotras las mujeres, somos capaces de parir solas, siempre y cuando dejemos a nuestro cuerpo actuar, sin intervenir. Las intervenciones de rutina como la inyección de oxitocina, el monitoreo continuo del bebé o bien, el uso de fármacos, interrumpen el proceso fisiológico y pueden desencadenar una serie intervenciones hasta llegar a la cesárea. A veces se hacen por tratar de ganar unas horas de trabajo de parto (por razones tan ajenas al acontecimiento como liberar el espacio para otra mujer, el doctor tiene que salir de viaje a tal hora, etc.)

Quiero insistir en que las intervenciones de rutina son las que podrían causar algún daño. Pero si se hacen cuando es necesario, entonces el beneficio de la intervención es mayor al riesgo. De hecho, los hospitales y los doctores están aquí para eso, para intervenir cuando la naturaleza falla y no para acelerar, modificar, transformar los procesos naturales.

Les recomiendo leer el artículo, “como saber si mi doctor es pro parto natural” y así tener el poder de escoger muy bien al equipo que les va a acompañar en este día tan especial para nosotras las mamás (y también los papás).

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